5 de diciembre de 2012

Museo Arqueológico de Álava. Francisco Mangado

El Museo Arqueológico de Álava, obra del estudio de arquitectura de Francisco Mangado, se presenta al exterior cómo un sólido volumen hermético de cobre, de hecho se trata del proyecto ganador en el año 2010 de la XIV Edición de los Premios Europeos Cobre en la Arquitectura. Pero la madera también tiene una fuerte importancia en el edificio, tanto dentro como fuera de él. Es junto con el cobre el único material que aparece en fachada recubriendo los huecos abocinados de las cinco ventanas que rompen la continuidad de la envolvente exterior. 


Los arquitectos describen el proyecto como un gran cofre que esconde un tesoro mágico: " Nos gusta imaginarnos un museo arqueológico como un cofre denso que, como todo cofre esconde en su interior el tesoro que la historia nos ha querido dejar pieza a pieza... el pequeño cofre, denso y hermético por fuera, ha de ser sugerente y mágico en el interior. El espacio que contiene no puede limitarse a ser un espacio ordenador, ni un juego de arquitectura bella pero distante; ha de ser un lugar capaz de evocar lugares y gentes a partir del pequeño fragmento de cerámica que, más poderosa que la roca, ha logrado sobrevivir para hablarnos de la fragilidad del tiempo."


El acceso principal tiene lugar a través del mismo patio que sirve de acceso al Palacio adyacente y permite entender todo como un conjunto. Los muros envolventes son en realidad espacios de varias capas. La fachada que define el patio de acceso presenta al exterior un enrejado de piezas de fundición de bronce, un material que establece conexiones con lo arqueológico. En el centro, un muro de dos capas de vidrio serigrafiado contiene la escalera principal que permite, a la vez que asciende, contemplar dicho patio de entrada. En cambio, el frente que da directamente a la calle es más hermético, está hecho mediante una capa de prefabricados de fundición de bronce más opacos, con aberturas en contadas ocasiones.

En el interior, un revestimiento de madera de palo casi negro reviste tanto techos como suelos. En la sala de exposición permanente este revestimiento de madera recubre también las paredes, convirtiendo este espacio en una caja de madera oscura iluminada a través de unos prismas de vidrio blanco que reflejan la luz diurna o la luz artificial por la noche. Esos sugestivos prismas son los encargados de informar de diferentes maneras gráficas al visitante sobre las obras que contemplan.



Más información: http://www.fmangado.com/ http://www.arsmagazine.com/noticias/actualidad/20100623277/museo-de-mangado-en-alava

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