21 de mayo de 2014

Una cueva organica dentro de una fría cascara


Porque no siempre un edificio es lo que parece... Nos llamó la atención la forma exterior del este edificio pero aún más el contraste con su ambiente interior.


Se trata de una iglesia alemana, proyectada por los arquitectos Schneider + Schumacher, que se encuentra en la salida de 23 de Wilnsdorf, en la A45. Según los arquitectos la iglesia por un lado debía protegerse de la autopista, pero a la vez, llamar la atención, invitar a detenerse y entrar. Para ello eligen el icono que aparece en una señal de tráfico para indicar la existencia de una iglesia, icono que se repite en las dos fachadas a ambos lados de una nave cuadrada, y entre las cuales una larga pasarela en pendiente conduce a la entrada.El edificio podría sugerir también la forma del papel plegado del origami japonés o las orejas puntiagudas del personaje de cómic Batman.


A pesar de la fría apariencia de la envolvente, todo el edificio está construido con madera, cerchas en cubierta y torres y entramado en cerramientos, _la mayoría de los elementos fueron realizados en taller optimizando así el tiempo de montaje_. Tableros de virutas orientadas OSB revisten por dentro y por fuera dicho entramado y exteriormente una capa impermeable de poliuretano blanco proyectado reviste todo, otorgando un aspecto homogéneo y continuo al edificio.



En el interior, una cúpula de madera sobre el altar, formada por costillas en dos direcciones, van anclándose en las ranuras previstas a tal fin en las piezas de cubierta, de forma que todo el conjunto se comporta de manera solidaria. Dichas costillas son el resultado de un cuidadoso trabajo de fabricación digital. Se trata de un espacio que contrasta por su calidez con el revestimiento de acabado exterior, un interior que aísla por completo del exterior. 

Según Schumacher: "El interior estaba destinado a ser una sorpresa, contrariamente a las expectativas suscitadas por el exterior". "El exterior es abstracto, el interior es cálido, mágico y sagrado y transporta a un mundo diferente."


Los espacios de sacristía y almacenamiento se alojan ocultos en los espacios alrededor de las zonas curvas.

La luz del día se concentra sobre el altar, donde una cruz blanca da un aspecto etéreo a esta zona. La iluminación artificial se sitúa detrás de la celosía que forma la estructura de madera, de forma que su efecto es el mismo que el de la luz natural.


Los tableros de viruta orientada se usan también en la decoración interior, en los taburetes, un atril y un candelabro.

Fotografía: Helen Schiffer
Más información: http://es.detail-online.com/arquitectura/temas/silueta-estilizada-iglesia-sigerland-en-la-autopista-021469.html

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