2 de marzo de 2017

Una bóveda de madera laminada velada por una sutil celosia


La iglesia Kuokkala, proyecto del conocido estudio OOAPEA, es otra de esas cuidadas obras de arquitectura sueca en la que la madera se convierte con sus detalles en el material base de revestimiento.
El proyecto nace como fruto de un concurso local para la creación de una iglesia en la periferia de la ciudad de Jyväskylä, en Finlandia, un edificio que sin dejar de responder a la construcción de una iglesia tradicional, dotase de identidad al propio barrio.

Los arquitectos logran llevar a cabo este majestuoso proyecto, atendiendo a cada detalle y llenándolo de alusiones históricas. Su programa engloba el centro parroquial, el espacio para la ceremonia y un centro comunitario, todo ello dentro de una única forma reconocible y contemporánea.





La iglesia, que se alinea con orientación este-oeste en la plaza del mercado, se distribuye en tres plantas; a nivel de la calle abre directamente sus puertas el centro parroquial. Una ancha escalinata de granito flanquea una de sus fachadas invitándonos al nivel principal que da acceso a la iglesia y salones de reuniones. Estos pueden combinar sus programas dando lugar a un espacio único de encuentro. Una galería superior alberga el órgano y la oficina para los coros.


La estructura principal del edificio está formada por muros de hormigón armado, externamente cubiertos con una piel de tejuelas de pizarra de procedencia española. Como contraposición a esta fría piel, la madera y el cobre cubren los interiores, generándose un diálogo de contrastes entre los materiales externos e internos.


El delicado uso de la madera, principalmente abeto finlandés, en el interior se ocupa de transmitir la armonía y calidez al espacio. La bóveda como elemento protagonista del espacio interior recuerda a las catedrales góticas, realizada con madera laminada de abeto finlandés queda velada tras una bella celosía de piezas del mismo material, ensambladas y laminada in situ con tres secciones diferentes, entretejidas que dan lugar a bellos juegos de sombras y luces sobre la bóveda continua.


La celosía se acerca al altar, donde la bóveda continua de madera se interrumpe con un gran lucernario, pareciendo desaparecer bajo la iluminación natural. El efecto sublime que así se crea en este sagrado punto se acentúa por una fisura vertical de luz que introduce una nueva luz rasante al frente del Oratorio.

Los muebles de la iglesia se realizan en madera de fresno y el mobiliario del altar es de tilo, una especie de madera usada históricamente para el tallado de iconos de madera.


El suelo del edificio, revestido con tablones de abeto del mismo ancho que los tablones de base del encofrado de las superficies de hormigón crean un sutil juego de encuentros  y continuidades de superficies en zona como la escalera, revestida con el mismo material.

Todo el proyecto es un bello ejemplo del cuidado por el detalle y el buen hacer con madera y así lo muestra cada imagen del proyecto.

Entrada creada por Grupo GUBIA

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