28 de octubre de 2014

Madera recuperada en el restaurante Aurora do Carballiño


Una vez más Galicia nos sorprende con sus tradiciones y en esta ocasión lo hace con un restaurante situado en el centro de Lugo, junto a la Estación de Autobuses, el antiguo restaurante Sevilla.

Aurora Baranda, una conocida pulpeira de O Carballiño ha trasformado este local en un lugar ideal para deleite de aquellos a los que nos encanta el pulpo gallego, pero a su vez de aquellos a los que nos fascina la madera.


Tras casi un año sin visitar la ciudad de Lugo, una buena amiga gallega nos llevó a almorzar allí la semana pasada. Al acercarnos nos llamó la atención la puerta de acceso, una puerta con un bastidor metálico que pasa desapercibido entre grandes tablones de madera recuperada, con distintos formatos, acabados y espesores.


La sorpresa llega una vez dentro. Un gran espacio abierto a tres alturas contrasta con fachada de dos plantas que hemos dejado atrás. 


Son numerosos los detalles que llaman nuestra atención. Una enorme pared en relieve formada por tacos de madera de distintas especies y tamaños, recorre las distintas alturas tras la barra-mostrador. La iluminación de este espacio se confía a una serie de bombillas que penden de largas sogas atadas a una estructura metálica que sobresale de la pared. Como límite superior de dicho espacio, tablones irregulares de madera, colocados aleatoriamente cubren toda la superficie, siendo sólo interrumpidos por entradas de luz natural.


En el muro de fachada y dando al interior del local, una disposición seriada de cabezas de viga que sobresalen del muro recuerdan la estructura original del edificio. 
La escalera de acceso al primer nivel, combina acero, vidrio y gruesas piezas de madera envejecida en sus bordes.


El pasamanos de madera apoya en el nivel inferior sobre cajas apiladas de madera que a modo de celosía de separación, albergan botellas, copas y otros enseres.


Pero lo que realmente nos dejó boquiabiertos son las inmensas barricas de vino recuperadas, que colgadas de casi invisibles estructuras metálicas, albergan zonas reservadas para comer, zonas íntimas desde las que contemplar el espacio central.


En la zona de baños la madera vuelve a ser protagonista. Tablones apilados unos sobre otros constituyen la doble separación donde se alojan las puertas correderas de acceso a los mismos.


Techos y paredes se visten de madera aprovechando el juego cromático del material, acentuado en ocasiones por la luz natural, atenuado en otras por la luz artificial.



La combinación de materiales y la sutileza en los detalles, hacen de este restaurante con cierto aire industrial, un confortable espacio de estilo vintage para los paladares más exigentes y sin miedo a las alturas.


Entrada creada por Grupo GUBIA

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