27 de febrero de 2016

La textura sugerente del yogur en una bandeja de madera


Dicen que son las pequeñas cosas de la vida, las más comunes, las que -al final- más inspiran a diseñadores y creadores. ¡Y cuánta razón hay detrás de esa sentencia! Los objetos, productos o elementos cotidianos, con los que más frecuentemente nos relacionamos, resultan más evocadores y sugerentes de lo que muchos pueden creer. Para ejemplo, el que os traemos hoy al blog. Kutarq Studio ha tomado la morfología de un yogur cuando se come para desarrollar una nueva línea de bandejas de madera.



El diseño de estas cuidadas piezas son un gran ejemplo del delicado trabajo artesano que requiere el buen tallado de madera. Cogiendo piezas sólidas y macizas de haya, los carpinteros han ido dando forma y combinando zonas cóncavas de dimensiones dispares en cada una de ellas. Es un proceso delicado y hecho íntegramente a mano para el que se han utilizado técnicas tradicionales y diferentes centros de torneado a la hora de crear cada una de las irregularidades. Técnicas que, a lo largo del tiempo, se han empleado con especies de madera como esta ya que, entre otras de sus cualidades, permite ser doblada y moldeada con facilidad sin que se rompa.


Con madera de haya es frecuente que se realicen piezas circulares. Es un material resistente, duro y con textura uniforme. Además, la finura de su grano permite un pulido delicado y los anillos repartidos de su cuerpo crean dibujos irregulares de gran atractivo visual.


Gracias a todas estas cualidades y características mecánicas y formales, los maestros carpinteros han logrado simular en el material la textura del yogur cuando se coge con una cuchara de postre. Y han creado las piezas en dos tamaños: versión grande y versión pequeña.


¿Las utilidades de estas bandejas?... ¡Las que cada uno quiera! Su diseño polivalente permite emplearlas como clasificadores de joyas o complementos sobre una cómoda; como distribuidor de llaves o monedas en la consola de una zona de entrada; como mero objeto de exposición en una zona de estar o incluso (¿por qué no?) como fuente para servir alimentos en un bar o restaurante. Es lo que tiene el buen diseño... ¡que acepta diferentes formas de uso!, ¿no os parece?.

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